Cronógrafo · desde 190 €
21 de julio de 1969. Buzz Aldrin baja la escalerilla del módulo lunar y pisa un mundo que no es el nuestro. En su muñeca, por fuera del traje, un cronógrafo. No un ordenador, no un prototipo de la NASA: un reloj mecánico de cuerda que cualquiera podía comprar en una tienda.
Cuatro años antes, la NASA había hecho algo poco romántico pero decisivo: metió los cronógrafos candidatos en una cámara de tortura. Calor extremo, frío extremo, vacío, vibración, golpes que habrían destrozado a casi cualquier máquina. Solo uno salió funcionando, y por eso el Speedmaster de Omega fue certificado como el único reloj apto para las misiones tripuladas. Se ganó el apodo que ya no se le quita: Moonwatch.
Y en 1970, cuando el Apolo 13 sufrió la explosión que estuvo a punto de matar a su tripulación, fue un cronógrafo como este el que midió a mano los 14 segundos exactos de encendido de motor que enderezaron la nave y trajeron a tres hombres de vuelta a casa. Un reloj mecánico ayudó a salvar tres vidas a 300.000 kilómetros de la Tierra.
Porque no es un reloj de lujo que se hizo el interesante: es una herramienta que se ganó su leyenda en el sitio más hostil imaginable. La esfera negra, las subesferas, el bisel taquimétrico: cada detalle nació para leerse de un vistazo con guantes de astronauta. Es, probablemente, el reloj más contado de la historia.
La historia es de todos. El viaje a la Luna no tiene dueño. Lo único que no te puedes permitir es el logo, y resulta que el logo es la mitad del precio.
El «Lunar» recoge ese lenguaje —la esfera panda, las subesferas, la escala taquimétrica— con materiales de verdad, montado y calibrado en Madrid, y con el desglose de cada pieza a la vista. Tú decides si lo quieres con el pulso preciso del mecacuarzo o con lo que llevaba el original: cuerda manual, el gesto de cada mañana, sin rotor, como los relojes que subieron allí arriba.
Cada reloj de laOra vive en varios acabados. No cambia el diseño: cambian los materiales y la mecánica. El de entrada nunca es «el barato»: pasa exactamente el mismo control de calidad que el más alto.
Cronógrafo mecacuarzo Seiko VK63: la sensación de un cronógrafo de verdad con la fiabilidad del cuarzo. Cristal mineral endurecido de máxima calidad, acero 316L cepillado.
Desde ~190 €
Mismo VK63, ahora con zafiro y brazalete de acero macizo. El equilibrio perfecto.
~250–330 €
Cronógrafo de cuerda manual Seagull ST1901, de rueda de columnas, revisado y regulado en Madrid. Le das cuerda tú cada mañana, igual que el que fue a la Luna. Zafiro abombado. Aquí empieza el alma.
~400–550 € · el favorito del taller
El ST1901 en su mejor versión, acero superior y cristal tipo «box», brazalete premium y estuche. La pieza de colección.
~550–750 €
Montaje, calibración y control uno a uno. Garantía de 2 años con servicio técnico propio. Envío en 24-48 h.
¿Cuarzo, automático o cuerda manual? Léelo aquí: «El alma de un automático».
Sin pago por adelantado. Te escribimos en cuanto se abra la reserva, por orden de llegada.