Casi todo lo que pagas por un buen producto no es el producto. Es la tienda, el distribuidor, el escaparate, el peaje del logo. Nosotros quitamos todo eso.
Con laOra hacemos relojería de la que se hereda —materiales de verdad, montaje y control en Madrid, garantía real— y te cobramos solo lo que cuesta hacerla bien.
No pagas un nombre grabado en la esfera. Pagas acero, zafiro, un movimiento de verdad y las manos que lo montan y lo calibran.
En cada reloj te enseñamos de qué está hecho y qué cuesta cada pieza. Si no te lo podemos enseñar, no te lo vendemos.
Montaje y control en Madrid, garantía de 2 años con servicio técnico propio. Un reloj no es un consumible: es un compañero.
No somos una tienda. No somos una reventa. Somos un taller con nombre propio que decidió que el lujo de verdad es que no te tomen el pelo.

Cronógrafo
desde 190 €
4 acabados · mecacuarzo o cuerda manual

Buceador · 300 m
desde 190 €
4 acabados · mecacuarzo o automático

Reloj de vestir
desde 170 €
3 acabados · cuarzo o cuerda manual

Deportivo de brazalete integrado
desde 190 €
3 acabados · cuarzo o automático

Reloj militar de campo
desde 150 €
3 acabados · cuarzo o automático

Lujo deportivo de acero
desde 250 €
3 acabados · cuarzo o automático fino

Lujo deportivo de acero
desde 250 €
3 acabados · cuarzo o automático fino

Buceador · 200 m
desde 180 €
4 acabados · mecacuarzo o automático

Reloj de vestir
desde 180 €
3 acabados · cuarzo o automático
En laOra el corazón de un reloj late de tres maneras, y ninguna es mejor que otra: son tres formas de llevarte con el tiempo.
Preciso, sereno, se olvida de ti. Le cambias la pila cada dos o tres años y no vuelve a pedirte nada.
Se da cuerda solo con el movimiento de tu muñeca: mientras vives, él se alimenta. Es un compañero, no un electrodoméstico.
Veinte segundos con la corona entre los dedos. Es el único reloj que no funciona si tú no apareces. Los relojes que subieron a la Luna eran así.
Cada reloj de laOra vive en varios acabados. No cambia el diseño: cambian los materiales y la mecánica. Subes de acabado y subes de cristal, de movimiento, de brazalete, de terminación. El de entrada nunca es «el barato»: es el primer escalón de un reloj para toda la vida, y pasa exactamente el mismo control de calidad que el más alto. Nosotros te enseñamos qué añade cada paso y cuánto cuesta.
Prestigio por encima de volumen: si un material no supera nuestro estándar, no sale con el nombre laOra — aunque sea más barato o más rápido.
Cada unidad se monta, se regula y se revisa a mano, una a una.
Los buceadores pasan la prueba de presión en Madrid antes de salir. O la superan, o no se envían.
Una especificación —904L, zafiro, eslabones macizos— no se da por buena hasta ensayarla.
Con servicio técnico propio. Hablas con quien montó tu reloj.
Déjanos tu contacto y te escribimos en cuanto la colección esté disponible. Sin pago por adelantado y sin listas de espera de mentira: orden de llegada, y ya está.